Esto es de lo que tenemos que hablar

Cuando el debate [en Israel] en torno al nuevo documental NAZA se centra en el número exacto de palestinos cuya muerte fue autorizada como «daño colateral», en si la película constituye una provocación o en si sus creadores, Rachel Szor y Yuval Abraham, merecían una ovación en pie, se vuelve casi imposible recordar cuál era, ante todo, el objeto de la película: la destrucción sistemática de la vida civil en Gaza por parte de Israel.

La cuestión no es discutir la postura del ministro de Cultura, Miki Zohar, al pedir que se revoque la ciudadanía de Rachel y Yuval; la cuestión es que el ejército israelí ha provocado una inmensa destrucción de vidas inocentes en toda la Franja de Gaza durante más de dos años, una destrucción que continúa. La cuestión no es si la película debería descartarse porque sus creadores son israelíes; la cuestión es que familias palestinas enteras han sido borradas con un clic, mientras ciudades eran arrasadas, se bloqueaba la ayuda alimentaria y el sistema sanitario quedaba devastado. La cuestión es que nuestro gobierno ha librado una guerra de aniquilación y la gente corriente ha pagado, y sigue pagando, el precio más alto.

más de 73.000 personas han muerto en un genocidio

Destrucción por bombardeos israelíes en la ciudad de Gaza, 23 de febrero de 2025. Foto: Jaber Jehad Badwan / CC BY-SA 4.0.

Tanto si quieres ver la película como si no, el hecho es que más de 73.000 personas han muerto en un genocidio en Gaza que continuó porque nuestro gobierno quiso mantenerse en el poder a cualquier precio. Esto es de lo que tenemos que hablar.

(Comunicado de Standing Together a la sociedad israelí)