Author: Pepe

  • RESUMEN SEMANAL 02/09/2026–07/09/2026


    Standing Together ha combinado la ayuda directa a familias palestinas de Cisjordania con la denuncia de la violencia y la defensa pública de la paz. La organización ha vuelto a actuar junto a A Land for All y ha exigido a quienes aspiran a formar el próximo Gobierno compromisos concretos con un Estado palestino, la igualdad y la seguridad para todas las personas.

    💧 1. Agua y alimentos para las familias palestinas de Qusra
    La Guardia Solidaria de Standing Together ha participado en una nueva entrega de agua y alimentos a familias de Qusra que han permanecido rodeadas por colonos y el Ejército durante un mes. Decenas de activistas han acudido al pueblo pese a las restricciones de acceso. La ayuda ha llegado a las familias; según la crónica de Zman Israel, el Ejército ha trasladado los suministros después de impedir que los activistas accedieran a las viviendas.
    📍 Qusra, al sur de Nablus, Cisjordania ocupada · 📅 04/09/2026; balance publicado el 06/09/2026
    https://www.instagram.com/reel/Dc9KJABKvJ6/


    🕯️ 2. Denuncia de la muerte de dos adolescentes palestinos en al-Mughayyir
    Standing Together ha denunciado la muerte de Omar Mohammad Na’ssan y Khalil Abu Alia, dos adolescentes palestinos, por disparos de fuerzas israelíes. Los hechos se han producido tras la entrada de colonos, acompañados por soldados, que han atacado viviendas de la localidad. La organización ha vinculado estas muertes con la violencia de los colonos y el desplazamiento forzado, y ha llamado a palestinos y judíos a actuar para poner fin a la ocupación.
    📍 Al-Mughayyir, distrito de Ramala, Cisjordania ocupada · 📅 02/09/2026; denuncia publicada el 03/09/2026
    https://x.com/omdimbeyachad/status/2095501477443727620


    🕯️ 3. Gaza: denuncia de la muerte de Wafaa Akila, de ocho años
    El movimiento ha denunciado la muerte de Wafaa Akila, una niña de ocho años que, según su publicación, ha sido alcanzada por un ataque aéreo israelí mientras viajaba en coche con su padre. Standing Together ha señalado la continuidad de las muertes de civiles pese al acuerdo de alto el fuego. También ha insistido en que la seguridad de quienes viven en esta tierra exige acabar con la guerra permanente y garantizar libertad e igualdad para israelíes y palestinos.
    📍 Ciudad de Gaza, Franja de Gaza · 📅 06/09/2026; denuncia publicada el 07/09/2026
    https://www.instagram.com/p/Dc_XeJIqNjL/


    🇵🇸 4. Nueva acción con A Land for All en Haifa

    Standing Together y A Land for All han desplegado una gran pancarta en el centro de Haifa/Hayfa con el mensaje: «Un día se establecerá un Estado palestino y habrá paz». La acción ha defendido un Estado palestino independiente junto a Israel y dos Estados en una patria compartida. Ambas organizaciones han reivindicado una paz justa y la cooperación judeopalestina como bases de un futuro común, y han llevado de nuevo esta demanda al espacio público.
    📍 Centro de Haifa/Hayfa · 📅 02/09/2026
    https://x.com/omdimbeyachad/status/2095157028779864394


    🗳️ 5. Vallas en árabe y hebreo para exigir un Gobierno de paz
    Standing Together ha llevado a grandes vallas publicitarias un mensaje en árabe y hebreo: «Un Gobierno de paz traerá el cambio. Sí a un Estado palestino junto a Israel». Con esta intervención en el debate electoral, ha reclamado que el próximo Gobierno retome negociaciones con los dirigentes palestinos para alcanzar una paz justa. La campaña ha situado el reconocimiento de un Estado palestino y el fin de la guerra permanente entre las exigencias dirigidas a quienes aspiran a gobernar.
    📍 Israel · 📅 03/09/2026


    ✍️ 6. Ante los domicilios de Lapid y Bennett para pedir compromisos públicos
    Activistas del movimiento han acudido a los domicilios del líder opositor Yair Lapid y del ex primer ministro Naftali Bennett. Han llevado un compromiso público y les han pedido que lo firmen, con medidas concretas de paz, seguridad e igualdad para el próximo Gobierno. La acción ha formado parte de una campaña que ha exigido a los partidos que solicitan el voto ciudadano apoyar un Estado palestino junto a Israel y reanudar un proceso real de negociación.
    📅 07/09/2026
    https://x.com/omdimbeyachad/status/2096821828073230422


    📚 7. Defensa de unas condiciones dignas para el profesorado

    Con el inicio del curso, Standing Together ha denunciado los bajos salarios, la sobrecarga de trabajo, la violencia y la falta de personal en la enseñanza. En una publicación en hebreo y árabe, ha señalado que uno de cada cinco docentes nuevos ha abandonado la profesión durante sus primeros cinco años. El movimiento ha reclamado salarios justos, seguridad y condiciones que permitan enseñar y permanecer en las aulas, y ha vinculado esta lucha con una educación de calidad para toda la sociedad.
    📍 Israel · 📅 Publicación del 02/09/2026


    📌 En resumen
    Esta semana, la solidaridad con las familias palestinas ha acompañado una exigencia política concreta: que la paz ocupe un lugar central en la campaña electoral y en las decisiones del próximo Gobierno. Standing Together ha unido la denuncia de la violencia, la cooperación judeopalestina y la defensa de los derechos sociales en su apuesta por un futuro de igualdad, libertad y seguridad compartida.


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  • En Cisjordania: de la solidaridad a la construcción de una paz justa

    En los últimos días, Standing Together ha acudido a Jannatah, en Cisjordania ocupada, junto con Rabbis for Human Rights y Bnei Avraham, para instalar vallas de protección alrededor de viviendas palestinas.

    Colonos del puesto avanzado de Kochav Yehuda han atacado al grupo con palos, piedras y gas pimienta, destrozando vehículos y rajando neumáticos.

    Los soldados presentes no intervinieron para detener la agresión y ninguno de los atacantes ha sido arrestado en el lugar. Cinco personas han necesitado atención médica. Standing Together subraya que: “esta violencia no es excepcional. Forma parte de la ocupación y ocurre a diario contra la población palestina, que sufre sus peores consecuencias”.

    Standing Together denunció también un ataque contra un equipo de la Media Luna Roja Palestina cerca de Abu Njeim, con cuatro personas heridas, entre ellas dos sanitarios, y daños a vehículos de emergencia y un camión cisterna. Nueve días después los colonos agredieron al médico palestino Majed Alyan Dwayat, fracturándole una mano.

    En Qusra, Standing Together ha denunciado igualmente el cerco de colonos y ejército sobre familias palestinas, con cortes de agua y electricidad. Sus activistas han llevado ayuda y promovido nuevas acciones de solidaridad. Para las familias que defienden sus hogares, esta presencia tiene un efecto inmediato. Y también sirve para hacer visible una realidad habitualmente ocultada en los grandes medios.

    estos ataques forman parte de una voluntad política para intimidar a las comunidades palestinas, restringir sus movimientos y expulsarlas de sus tierras

    Para Standing Together, estos ataques forman parte de una voluntad política para intimidar a las comunidades palestinas, restringir sus movimientos y expulsarlas de sus tierras. El respaldo del ejército y del Gobierno permite a los agresores actuar con impunidad. La política del gobierno crea las condiciones que hacen posible y sostienen esta violencia. La expansión de los asentamientos y la presión sobre las comunidades palestinas deben analizarse dentro de ese marco político y estructural.

    Por eso, proteger a las personas, sus territorios y formas de vida, denunciar la violencia de los colonos y las políticas del Gobierno israelí y construir fuerza social y política judeopalestina forman parte de una misma lucha por un cambio que traiga justicia e igualdad para todos.

    esta movilización necesita convertirse en organización duradera, capaz de ganar apoyos y transformar las políticas que mantienen la ocupación

    Acompañar, documentar y dar a conocer las agresiones permite movilizar en torno a una situación concreta. Pero esta movilización necesita convertirse además en organización duradera, capaz de ganar apoyos y transformar las políticas que mantienen la ocupación; reconociendo el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación y la independencia, garantizando la igualdad civil y política de la ciudadanía palestina de Israel y construyendo seguridad para todos.

    “La única forma de que nuestra realidad cambie de manera significativa es que nosotros, las personas que vivimos aquí, exijamos la paz. Los principales candidatos paras las próximas elecciones están diciendo todos lo mismo: no habrá un Estado palestino. Pero decenas de países ya han reconocido a Palestina; ha llegado el momento de que el nuestro haga lo mismo.”

    Alcanzar un acuerdo duradero es urgente para todas y cada una de las personas: para los palestinos de Qusra, en Cisjordania, que luchan contra el cerco impuesto a su comunidad por colonos y ejército; para los palestinos de Gaza, todavía rodeados de una inmensa destrucción y muerte; y para los israelíes que quieren vivir sin el miedo de tener que correr hacia un refugio por los disparos de misiles día y noche.

    Nuestra Guardia de Solidaridad volverá mañana al pueblo de Qusra para llevar ayuda y acompañar a las familias que se enfrentan a un cerco continuo por parte de colonos y del ejército, ya en su tercera semana. Esta realidad terrible terminará, pero para que eso ocurra tenemos que construir una enorme fuerza popular desde la base. Tenemos que organizarnos para cambiar el orden establecido.

    Un día se establecerá un Estado palestino y habrá paz

    “Nuestro Gobierno extremista y la ultraderecha quieren hacernos creer que la guerra durará para siempre, que la libertad del pueblo palestino es imposible y que lo único que podemos hacer es aceptar más muerte, destrucción, ocupación y desesperación. Pero no nos lo creemos.

    Hoy, activistas de Standing Together y A Land For All han desplegado una enorme pancarta en el centro de Haifa con el mensaje: «Un día se establecerá un Estado palestino y habrá paz». Y estamos llevando este mensaje a pancartas por todo el país.

    En esta tierra viven dos pueblos y ninguno de ellos se va a ir. El futuro no pertenece a los extremistas que intentan dividirnos, sino a la mayoría de la gente común que quiere vivir con libertad, igualdad, dignidad y seguridad.”

  • Palestina en Israel

    Fragmentos de la entrevista a Sally Abed, disponible en inglés: https://groundworkpodcast.com/ground-report-sally-abed/ Agosto, 2023

    Sally Abed, miembro de la dirección de Standing Together, 2021- junio 2026, y en la actualidad candidata del partido judío-árabe “Makom LeKulanu”, “Un lugar para todos”.

    Como palestina en mi patria, que actualmente es también Israel, quiero que se me reconozca como palestina, pero también quiero luchar incansablemente por los derechos de todas las personas

    Nota: La población palestina de Israel está formada principalmente por quienes permanecieron en el territorio tras la Nakba de 1948 y por sus descendientes. Hoy en día representa más del 20 % de la población del país. Aunque esta población posee ciudadanía israelí, sufre importantes desigualdades sociales, económicas, políticas y jurídicas. Y, además de israelí, es también parte del pueblo palestino, con una identidad, una historia y derechos colectivos propios. Para Standing Together, Israel-Palestina es la casa de dos pueblos que no van a irse de su hogar y que necesitan poner fin a la ocupación, el apartheid y el genocidio para construir una sociedad basada en la igualdad y el reconocimiento mutuo. Además, la violencia, el racismo y la represión de la libertad de expresión limitan la participación política palestina en Israel. Algunas estimaciones sitúan su participación electoral en torno al 53 %. Revertir esta tendencia es clave para avanzar hacia una sociedad más justa, democrática e igualitaria para todos y todas.

    Yoshi Fields (Groundwork): ¿Recuerdas algún momento decisivo para explicar la activista en la que te has convertido?

    Sally Abed: Hay uno muy concreto que explica cómo llegué a Standing Together. Ocurrió en 2017, durante una manifestación en el sur de Tel Aviv contra la deportación de solicitantes de asilo. Crecí en Israel sin saber prácticamente nada de lo que sucedía al otro lado de la Línea Verde o en Gaza. Tampoco comprendía qué significaba mi identidad palestina. Escuchaba las historias de mis abuelos sobre la Nakba, pero las entendía como experiencias exclusivamente familiares, no como parte de un proceso histórico más amplio. No recibimos una educación que nos permitiera conocer nuestra historia o nuestro relato político. Mis padres renunciaron a cualquier forma de política o de identidad y se limitaron a seguir las reglas para sobrevivir.

    Cuando tenía doce años, invité a casa a una amiga judía de origen ucraniano. Le pedí a mi abuela que le contara cómo había huido durante la Nakba, con trece años, cuidando de sus hermanos. Mi abuela me gritó: «Estas historias no se cuentan a los judíos». Creo que aquella fue la primera vez que comprendí que éramos diferentes colectivamente, como árabes.

    La primera vez que empecé a entender qué significaba ser palestina fue en Noruega, donde estudié parte de la secundaria. Conocí allí a Ahmad, de Gaza, y a Samed, del campo de refugiados de Jalazone. Cuando me preguntaron de dónde era, respondí que procedía de Galilea occidental. Entonces Ahmad dijo: «Chicos, hay otra palestina». Todos se acercaron y me abrazaron. Pensé: «Soy palestina. ¿Qué significa esto?». Aquella experiencia inició un largo proceso de comprensión.

    Nuestra realidad dentro de Israel es también una extensión de la ocupación

    Cuando regresé a Israel, sentí que caía al vacío. En mi primer trabajo en Tel Aviv me llamaron a una reunión disciplinaria por referirme a mi sociedad como palestina. Me dijeron que utilizar esa palabra era demasiado político. Al mismo tiempo, trabajaban conmigo tres colonos que acudían todos los días armados, y eso no se consideraba político. Comprendí que no tenía ningún espacio en el que existir plenamente.

    Conocí Standing Together durante la manifestación de 2017. Yo era muy escéptica respecto a la cooperación judeo-árabe, pero vi una protesta llena de carteles morados contra las deportaciones, escritos en hebreo y árabe. Comprendí que el árabe no se dirigía únicamente a los solicitantes de asilo. Se dirigía también a mí y a los palestinos que vivíamos en Tel Aviv y Jaffa. Fue la primera vez que alguien me invitaba a participar en una lucha común como aliada y no únicamente como receptora de solidaridad. Yo no era simplemente la víctima palestina que recibía la solidaridad de los judíos. Era una compañera y parte de una mayoría. Comprendí que debía reclamar mi lugar dentro de la sociedad israelí precisamente como palestina.

    Yoshi Fields (Groundwork): En las protestas contra la reforma judicial casi todo el mundo lleva una bandera israelí.

    Sally Abed: El problema no es solo la bandera. Existen muchos espacios en los que los activistas judíos pueden ser aceptados sin esfuerzo. Yo, en cambio, tengo que luchar constantemente. A veces quiero ponerme mi kufiya, llevar una bandera palestina, visitar pueblos que sufrieron una limpieza étnica, reclamar el derecho al retorno y hablar del trauma colectivo y de la justicia histórica. Pero siempre tengo que pensar en cómo seré percibida por la sociedad judía.

    Yoshi Fields (Groundwork): No puedes limitarte a ser palestina y expresar lo que sientes.

    Sally Abed: Exactamente. En primer lugar, porque no es seguro. Podrían golpearme o detenerme, y ya ha sucedido. También porque mi relato completo y mi verdadera intensidad emocional no siempre serán aceptados. Nunca muestro toda la ira que siento. Eso es agotador.

    Las localidades palestinas de Israel son como guetos llenos de armas ilegales. Más de la mitad de la población vive por debajo del umbral de pobreza y uno de cada tres jóvenes de entre dieciocho y veinticuatro años no tiene empleo, estudios ni ningún marco institucional. Nuestra realidad dentro de Israel es también una extensión de la ocupación.

    Manifestantes israelíes protestan en Tel Aviv contra el gobierno de extrema derecha del primer ministro Benjamin Netanyahu, 7 de enero de 2023 (AFP)

    Yoshi Fields (Groundwork): Has hablado de la necesidad de construir una nueva mayoría. ¿Qué significa?

    Sally Abed: El objetivo último es construir una nueva corriente política. La división entre palestinos y judíos es una de las fracturas más profundas de la política israelí, pero también existen divisiones entre mizrajíes y asquenazíes, entre ultraortodoxos y seculares, y otras fracturas sociales. Creo que todas estas cuestiones pueden articularse mediante las luchas por la justicia social, la defensa de la democracia y una idea sencilla: todos merecemos paz y seguridad, compartimos una misma patria y tenemos un destino común. Puede parecer ingenuo, pero creo sinceramente que es posible.

    Redefinir o abolir el sionismo no significa necesariamente rechazar el derecho del pueblo judío a vivir en esta tierra, sino formularlo de una manera que pueda coexistir con otros pueblos que pertenecen igualmente a ella

    Yoshi Fields (Groundwork): Parece que estás luchando por el derecho a ser vista y reconocida como palestina.

    Sally Abed: Como palestina en mi patria, que actualmente es también Israel. Quiero que se me reconozca como palestina, pero también quiero luchar incansablemente por los derechos de todas las personas. No lo hago para legitimar mi identidad, sino porque es lo correcto y porque es bueno para mí, para mi familia, para mi sociedad y para mi futuro.

    El hecho de que esa lucha contribuya además a legitimar mi identidad es extraordinario. A la gente le resulta más fácil aceptar que soy palestina cuando me ve luchar también por sus derechos, y no únicamente exigir su solidaridad.

    Activistas palestinos y judíos de Israel portan sacos de harina y una pancarta con el lema en hebreo y árabe «Unidos contra el hambre» durante una manifestación que exige el fin de la guerra en Gaza, en Tel Aviv, Israel, el 22 de julio de 2025. Fuente: EPA/ABIR SULTAN/EPA/AAP Image

    Yoshi Fields (Groundwork): ¿Cómo puede el trabajo de distintas organizaciones conducir a la igualdad de derechos, al final de la ocupación y a cambios estructurales?

    Sally Abed: Existe una oportunidad. Cada vez más personas están dispuestas a considerar que la ocupación puede estar relacionada con el deterioro de las instituciones democráticas de Israel. Creo que determinadas bases de aquello que se percibe como democracia israelí tendrán que derrumbarse. El movimiento que estamos construyendo y el ecosistema que se forma a su alrededor pueden constituir las raíces de una nueva realidad.

    Muchos israelíes judíos y muchos judíos de otros países necesitan redefinir lo que significa para ellos el sionismo. El sionismo dominante no es la única forma de sionismo que ha existido. Redefinirlo o abolirlo no significa necesariamente rechazar el derecho del pueblo judío a vivir en esta tierra, sino formularlo de una manera que pueda coexistir con otros pueblos que pertenecen igualmente a ella.

    El final de la ocupación abrirá un espacio que nunca ha existido en el que dos pueblos libres e independientes puedan dialogar sobre cómo desean compartir su patria

    Yoshi Fields (Groundwork): ¿Consideras que vuestro trabajo de base está impulsando esa transformación?

    Sally Abed: Sí. Se trata de construir un nuevo sujeto político que nos incluya a todos. No es sencillo, pero la idea fundamental sí lo es. Para las miles de personas que se están organizando y construyendo nuevos espacios, resulta completamente clara. Sabemos que es posible.

    Yoshi Fields (Groundwork): ¿Cómo imaginas el día posterior al final de la ocupación?

    Sally Abed: Después del final de la ocupación podrá comenzar una conversación real entre palestinos e israelíes sobre cómo compartir esta patria de manera igualitaria y pacífica. El final de la ocupación no garantizará automáticamente una paz justa, pero abrirá un espacio que nunca ha existido: un espacio en el que dos pueblos libres e independientes puedan dialogar sobre cómo desean compartir su patria.

    Árabe, un lenguaje para la política en Israel. «En Haifa se habla árabe. Traigan un intérprete, quiero hablar mi idioma». La concejala palestina Sally Abed es objeto de descalificaciones por hablar en árabe durante un pleno del ayuntamiento de Haifa el 5 de mayo de 2026. Le dicen «vete a Gaza» y le recuerdan que no está en Palestina. Abed responde defendiendo un uso político del árabe para desafiar un uso hegemónico y excluyente del hebreo, desde Haifa, una ciudad israelí donde se habla árabe desde hace siglos.

  • Amal Ghawi e Itamar Avneri en conversación con Anne-Lorraine Bujon

    Traducción al castellano de la versión en inglés en:  https://fost-france-europe.fr/2026/06/06/esprit-partager-sans-diviser/

    La revista Esprit dedica su número de junio a «el futuro por reconstruir» en Palestina. Puede conseguirse un ejemplar de este número especial aquí. Amal Ghawi e Itamar Avneri son miembros de Standing Together.

    Revista Esprit – ¿Podríais explicar qué es Standing Together y por qué se fundó hace unos diez años?

    Itamar Avneri – Standing Together comenzó en la segunda mitad de 2015, pero cuando cuento la historia suelo empezar en 2011, el año de la llamada “protesta social” en Israel. Fue nuestra versión de la Primavera Árabe, de Occupy Wall Street o del Movimiento 15-M en España. Tomamos prestado un cántico de la plaza Tahrir de El Cairo: «Ash-shaʻb yurīd isqāṭ an-niẓām» («El pueblo quiere que caiga el régimen»). Lo adaptamos como «Ash-shaʻb yurīd al-ʻadāla al-ijtimāʻiyya» en árabe, que en hebreo es «Ha’am doresh tzedek hevrati» («El pueblo quiere justicia social»).

    Ayman Odeh, que lo tradujo, es ahora miembro de la Knesset israelí y representante de uno de los partidos árabes de Israel, Hadash. Fue un momento histórico en Israel, porque lo gritábamos en todas partes, tanto en hebreo como en árabe. Y cuando decíamos “el pueblo”, queríamos decir realmente el pueblo: no solo judíos o palestinos, sino todas las personas que vivían en la misma tierra y tenían derecho a las mismas cosas.

    Sin embargo, como manifestante, me sentía aislado, a pesar de estar rodeado cada noche por decenas de miles de personas: las manifestaciones estaban completamente desorganizadas. Nadie se me acercó ni me preguntó si quería hacer algo más. Así que, después de unos meses, Benjamin Netanyahu las aplastó. Muchas personas de mi generación abandonaron el país después de aquello.

    copyright2011 avivi aharon avivi.org Manifestación en Tel Aviv 27 de agosto de 2011

    Intenté encontrar otro camino hacia el activismo y terminé como voluntario en la Knesset, en la oficina de Dov Khenin, una figura destacada de la izquierda israelí. Allí conocí a otras personas que habían participado en la protesta social: algunas palestinas, otras judías, pero todas ciudadanas de Israel. Hablábamos a menudo de que, algún día, tal vez tendríamos otra oportunidad para hacer las cosas mejor.

    Por desgracia, en política las oportunidades suelen llegar como crisis. En 2015 estalló una Intifada. Los medios israelíes la llamaron la “Intifada de los cuchillos” o la “Intifada de los lobos solitarios”, porque estaba menos organizada e implicaba más ataques individuales. Fue aterradora tanto para judíos como para palestinos. Había apuñalamientos en las calles, y civiles detenían arbitrariamente a personas, especialmente a mujeres con hiyab, simplemente porque eran vistas como terroristas. Fue espantoso. Y, en medio de todo aquello, Benjamin Netanyahu se dirigió al público y dijo de forma muy tajante: “Me preguntan si viviremos siempre por la espada”. Hizo una pausa y añadió: “La respuesta es sí”. Por supuesto, las palabras de Benjamin Netanyahu fueron horribles. Pero lo que fue aún peor es que casi nadie en el espectro político israelí se atrevió a desafiarlo.

    Así que, con ese grupo de activistas que conocí en la Knesset, decidimos que, si nadie iba a darnos esa esperanza desde arriba, tendríamos que construirla desde abajo. El 17 de octubre de 2015 convocamos en Jerusalén una manifestación contra la ocupación titulada “No viviremos por la espada, estaremos juntos”. Así nació el nombre Standing Together. Esperábamos unas 500 personas, pero al final acudieron 3.000. Entonces decidimos organizar más manifestaciones: en Haifa, en el “Triángulo” – una zona predominantemente palestina junto a la Línea Verde -, en el Néguev y luego en Tel Aviv. La gente seguía viniendo. Con las lecciones de 2011 en mente, comprendimos que la movilización por sí sola no bastaba. Necesitábamos crear una organización y desarrollar una visión. Así nació Standing Together.

    Desde el 7 de octubre han cambiado dos cosas. Especialmente con el genocidio en Gaza, se nos hizo evidente que poner fin a la ocupación israelí y alcanzar una paz justa israelo-palestina es nuestra misión vital. Eso es lo primero y principal que tenemos que lograr. En segundo lugar, nuestra afiliación se duplicó con creces. Creo que habría sido imposible crear una iniciativa conjunta judeo-palestina como Standing Together después del 7 de octubre. Pero, como la organización ya existía y ya habíamos vivido un periodo de intensa violencia entre judíos y palestinos dentro de Israel durante la guerra de Gaza de 2021, supimos cómo reaccionar y la gente contó con nosotros.

    Revista Esprit – A comienzos de 2026 hubo manifestaciones masivas en Tel Aviv. Fueron, hasta la fecha, las mayores protestas que reunieron a ciudadanos árabes y judíos de Israel. Sin embargo, esas manifestaciones no tuvieron aquí, en Francia, demasiada cobertura. ¿Podría contarnos de qué trataban y si cree que constituyen un punto de inflexión importante?

    Amal Ghawi – Durante esa protesta, 100.000 palestinos y judíos salieron a las calles de Tel Aviv para exigir a las autoridades que tomaran medidas contra el crimen organizado. Sin embargo, algo de lo que me di cuenta cuando fui a la universidad es que las mismas autoridades que matan a palestinos en Gaza y ocupan Cisjordania intervienen de manera diferente en la vida de los palestinos dentro de Israel. Cada vez más palestinos aquí son víctimas del crimen organizado. En esta comunidad, cada vez más personas caen víctimas del crimen organizado. Aunque pueda parecer un fracaso del Estado o de la policía, para las autoridades no es un fallo sino una característica del sistema que un palestino sea asesinado por otro dentro de Israel. El gobierno está muy satisfecho con ello. Las investigaciones muestran que muchas de las armas utilizadas por la sociedad palestina en Israel proceden del ejército israelí.

    Y los medios no informan sobre ello porque estamos hablando de vidas palestinas. Todos hemos visto lo cómplices que han sido los medios desde el 7 de octubre. Para ellos es más fácil decir que hay dos bandos irreconciliables. Pero eso es exactamente lo que Standing Together intenta contradecir. Queremos mostrar que hay otro camino. Que, en realidad, no hay alternativa a una lucha compartida. La historia nos ha mostrado que, cuando opresores y oprimidos comparten la lucha, las posibilidades de victoria son mucho mayores.

    Palestinas y judías de Israel se manifiestan en Tel Aviv 31/01/2026. Yonatan Sindel/Flash90. +972 Magazine

    Revista Esprit – Usted dijo que, para que la izquierda gane hoy unas elecciones, tendrá que unir fuerzas con los partidos palestinos. Si se cuentan los votos, sencillamente no funciona de otra manera. Por tanto, esta lucha compartida tendrá que traducirse en el plano político si se quiere que haya una posibilidad real de cambio político.

    Itamar Avneri – Es cierto, Israel se encamina hacia unas elecciones, aunque nadie sabe exactamente cuándo. La fecha oficial es finales de octubre. Ahora mismo parece que ningún partido conseguirá una mayoría en la Knesset, que es necesaria para formar una coalición y un gobierno. Netanyahu está lejos de volver a obtener una mayoría, igual que los demás partidos judíos. Necesitarán cooperar con partidos que representan a la ciudadanía palestina. El problema es el racismo inherente al ámbito político israelí. Algunos partidos ya han descartado formar una coalición con sus homólogos palestinos, lo que significa que estaremos en un bloqueo hasta unas nuevas elecciones en 2027, y Netanyahu permanecerá en el poder hasta entonces.

    La formación de la Lista Conjunta, una coalición de los cuatro principales partidos dirigidos por árabes en Israel, añade otra dimensión a este dilema. Por una parte, concurrir juntos les permite conseguir más escaños en la Knesset y bloquear potencialmente la formación de un gobierno por parte de Netanyahu. Por otra, exige que otros partidos consideren la cooperación con la Lista Conjunta, algo que muchos rechazan. Actualmente, nuestros esfuerzos se centran en fomentar la participación electoral, especialmente dentro de la sociedad palestina en Israel. No solo porque su participación electoral es menor, sino también para convencerlos de que formar una coalición conjunta es lo correcto para el futuro de Palestina e Israel.

    Revista Esprit – ¿Cómo dialoga Standing Together con palestinos de Cisjordania o Gaza? ¿Hay tensiones ideológicas en relación con el poder político?

    Itamar Avneri – Durante muchos años hemos mantenido conexiones con comunidades, líderes políticos y organizaciones de Cisjordania. En menor medida con Gaza, donde las condiciones son actualmente extremadamente difíciles. Vamos a Cisjordania con bastante frecuencia, pero no organizamos allí a la gente. Eso sería ilegal para nosotros y, además, mucho más importante, muy peligroso para ellos. Por eso vamos solo por invitación, especialmente en los últimos meses, cuando han aumentado los pogromos y los ataques terroristas de colonos y del ejército israelí contra comunidades palestinas.

    Nuestro papel es lo que llamamos “presencia protectora”. Israelíes judíos viajan a esas comunidades para solidarizarse con ellas, con el objetivo de rebajar las tensiones o, al menos, obligar al ejército a intervenir cuando los colonos atacan. No siempre funciona, pero a veces marca una diferencia.

    En cuanto a la ideología, no tenemos ninguna simpatía ni comprensión hacia Hamás. Sin embargo, sostenemos que bombardear a Hamás hasta hacerlo desaparecer no es la solución. Incluso si aniquilas una ciudad o una región entera, los supervivientes solo emergerán con un odio más profundo. El momento más débil de la historia de Hamás fue durante los años noventa y los Acuerdos de Oslo. Ahora bien, los Acuerdos de Oslo estuvieron lejos de ser perfectos, pero al menos había cierta esperanza y la extrema derecha israelí era muy débil. Así que nuestra forma de combatir esas ideas de Hamás y de la extrema derecha israelí consiste en ofrecer esperanza en la posibilidad de la paz.

    Revista Esprit – Al promover figuras como “Capitana Ella”, el gobierno israelí presenta la calidad de vida de los palestinos en Israel como una especie de modelo de convivencia. ¿Hasta qué punto es propaganda y hasta qué punto refleja una realidad?

    Amal Ghawi – Quiero empezar diciendo que yo no vivo en el infierno. Solo cuando comenzó la guerra con Irán, en junio de 2025, sentí una amenaza real contra mi vida. Dicho esto, si se observa cualquier aspecto de la vida cotidiana, se ve cómo Israel actúa como un Estado de apartheid hacia sus ciudadanos palestinos. El gobierno ataca a cualquiera que no esté de acuerdo con sus ideas. El espacio democrático se reduce día tras día. En los hospitales israelíes hay un alto porcentaje de médicos palestinos que deben guardar silencio sobre cualquier solidaridad con la población de Gaza, a pesar de la retórica genocida constante de directivos o colegas. Los palestinos también reciben mucha menos financiación para sus escuelas, y más del 50 % de la sociedad palestina en Israel vive en la pobreza.

    El 9 de octubre sabía qué escenario me esperaba. Cada vez que algo afecta a la seguridad de Israel, las primeras personas en ser atacadas son las ciudadanas palestinas. Por supuesto, el gobierno puede nombrar a una mujer musulmana como portavoz del ejército, pero eso no es más que blanquear los crímenes que el Estado comete contra los palestinos en Cisjordania, Gaza y dentro de Israel.

    Revista Esprit – ¿Tiene Standing Together una visión sobre “vivir juntos”, en alguna forma de coexistencia?

    Amal Ghawi – Durante años, Standing Together dijo que aceptaríamos cualquier solución que garantizara dignidad, seguridad, libertad y el fin de la ocupación. Pero también somos un movimiento democrático. Así que, hace dos meses, votamos sobre qué solución creemos que es la mejor dada la realidad a la que nos enfrentamos ahora mismo. Y votamos a favor de una visión de “una patria compartida y dos Estados”. No porque pensemos que palestinos e israelíes no puedan vivir juntos. Pero, después del 7 de octubre y del genocidio, la reconciliación podría llevar generaciones. Así que, como primer paso, lo mejor es tener esos dos Estados en los que todos puedan vivir con dignidad y libertad.

    Itamar Avneri – Necesitamos ver la paz como un proceso. Firmar un acuerdo sería solo el comienzo. Después necesitamos reconciliación. La sociedad judía en Israel tiene que afrontar los crímenes que se cometieron en nuestro nombre, y eso es imposible mientras nuestras botas estén sobre el cuello de los palestinos y sigamos ocupando su tierra. Así que requerirá un proceso de sanación, presumiblemente largo, aunque tal vez más corto de lo que pensamos. Y para que ese proceso comience, tenemos que dar a los palestinos su independencia. Pero es muy importante para nosotros decir que no hablamos de separación. Hablamos de una patria compartida, donde reconocemos que todos tenemos una conexión histórica con toda la tierra. Hablamos de fronteras abiertas y de instituciones compartidas. Quizá, al final de este proceso, decidamos vivir juntos. Vemos Standing Together como una especie de máquina del tiempo. Trabajamos juntos como palestinos y judíos, hablamos en árabe y en hebreo y discutimos entre nosotros. Así que sabemos que es posible.

    Revista Esprit – Crear un ejemplo mediante la acción, y no solo mediante la teoría, parece muy importante en sus movimientos. También han dicho que son un movimiento por la justicia social. ¿Qué importancia cree que tienen la justicia social, la justicia ambiental y la igualdad de género en la construcción de esta causa común?

    Itamar Avneri – Es extremadamente importante. El medio ambiente no es un discurso común en Israel, aunque Oriente Medio se verá gravemente afectado por la crisis climática. En nuestra visión de la justicia ambiental hablamos del sistema sanitario y de los hospitales, del coste de la vida en nuestras ciudades, de la preservación de la tierra agrícola y del fin de la ocupación. Siempre temo el momento en que Itamar Ben Gvir u otro ministro fascista del gobierno israelí empiece a hablar de la crisis ambiental, porque eso significaría que han encontrado otra razón para continuar la ocupación y expulsar a los palestinos. La única forma de afrontar esta crisis es juntos. No solo israelíes y palestinos, sino todas las personas de Oriente Medio. En cierto modo, la crisis climática puede alimentar el proceso de paz. Puede ayudarnos a hablar de intereses compartidos.

    Revista Esprit – Están viajando por varios países europeos para presentar Standing Together y participar en debates. ¿Cuál es su percepción de estos debates aquí en Europa? ¿Y cómo ven la relación entre la diáspora judía y la palestina aquí en Francia, o en otros países europeos?

    Amal Ghawi – Nos preguntan por esto allí donde vamos. En todos los países europeos, la cuestión de Palestina e Israel es profundamente divisiva. Por eso Standing Together busca apoyos en toda Europa. Pero solo ustedes pueden determinar cuál es la mejor manera de abordar esto dentro de su propia sociedad. ¿Cuál es la perspectiva francesa, especialmente a la luz de la propia historia de colonización de su país? Creo que todo el mundo tiene la responsabilidad de examinar su pasado, reconocer los daños cometidos y preguntarse cómo se conecta esa historia con lo que ocurre hoy.

    Itamar Avneri – Queremos que la gente entienda que los dos bandos de este conflicto no son los que presentan los medios. No todos los israelíes respaldan al gobierno fascista de Netanyahu, y no todos los palestinos apoyan a Hamás. Los verdaderos bandos son, de un lado, los belicistas y, del otro, la gente. Por supuesto, yo estoy mucho más seguro y soy mucho más privilegiado que alguien en Gaza o Cisjordania, e Israel es quien ocupa a los palestinos. Por tanto, no hay simetría. Pero, al final, todos compartimos el mismo interés: poner fin a la ocupación y alcanzar la paz.

    Antes del 7 de octubre no pensábamos que parte de nuestro trabajo consistiría en venir a Europa y Norteamérica para hablar de Palestina e Israel. El trabajo de base sigue siendo el corazón de nuestra actividad. Pero entendemos que necesitamos movilizar a la comunidad internacional en lugar de esperar a que actúen los gobiernos. El hecho de que mi gobierno esté matando palestinos es completamente contrario a mis intereses y a mi futuro como israelí judío. Necesitamos que otros gobiernos, especialmente en Europa y Estados Unidos, los detengan. Necesitamos sanciones, boicots a ministros y el arresto de Benjamin Netanyahu. Queremos que sus gobiernos hablen directamente a la población israelí y hagan todo lo posible para salvar vidas palestinas y proteger a todas las personas.

    Revista Esprit – Una de las acciones más significativas de empoderamiento de la población israelo-palestina fue el convoy humanitario.

    Amal Ghawi – En agosto de 2024 pusimos en marcha una campaña de ayuda humanitaria para Gaza. No esperábamos que contribuyera mucha gente, pero al final reunimos casi 400 camiones de ayuda. La mitad entró en Gaza y la otra mitad fue a Cisjordania.

    Itamar Avneri – Había una organización de colonos llamada “Tsav 9” (“Orden 9”), llamada así en referencia a la “Orden 8” del ejército israelí, la orden de movilización de emergencia para los reservistas israelíes. Intentaron bloquear la entrada de convoyes humanitarios en Gaza. Así que formamos lo que llamamos la “Guardia Humanitaria” para bloquearlos a ellos. Debido a esta confrontación, la policía tuvo que separar a activistas de izquierda y de derecha para asegurar el paso seguro de los convoyes hacia Gaza.

    Revista Esprit – Hay incluso órdenes de arresto contra dos ciudadanas franco-israelíes, Nili Kupfer-Naouri y Rachel Touitou, por “complicidad en genocidio”, porque participaron en bloqueos de la ayuda humanitaria a Gaza. ¿Cree que esa presión jurídica internacional, mediante órdenes de arresto y la Corte Penal Internacional, es útil?

    Itamar Avneri – Absolutamente. Es importante y era necesario hacerlo. Se trata de justicia. E incluso si no nos ayuda inmediatamente sobre el terreno, al menos obliga también a los medios israelíes a hablar de lo que está ocurriendo en Gaza. Además, creo que a los israelíes judíos les importa mucho lo que la gente dice de ellos en todo el mundo.

    Si los israelíes oyen a líderes mundiales expresar preocupación por las vidas palestinas, pero también por sus propias vidas, y actuar contra el gobierno israelí por esa razón, eso puede tener un efecto beneficioso para el cambio que estamos promoviendo. Por otra parte, las publicaciones sobre acciones legales contra israelíes no tienen ese mismo efecto, aunque, por supuesto, deben seguir llevándose a cabo.

    Revista Esprit – ¿Qué pueden hacer las personas de Francia o de Europa para ayudarles a luchar contra la colonización de Cisjordania?

    Itamar Avneri – La situación se está volviendo cada vez más peligrosa. El gabinete israelí ha aprobado varias resoluciones que equivalen a una anexión de facto. No solo lo están haciendo por la vía legal, sino que también están creando hechos sobre el terreno. Esto es limpieza étnica. Por eso necesitamos que la comunidad internacional hable de ello; necesitamos un embargo de armas, boicots a los asentamientos y sanciones contra sus líderes. Pero diría que una de las cosas más influyentes que podrían hacer ciudadanos franceses y europeos es venir a Cisjordania y participar en la “Presencia Protectora”. Especialmente durante la cosecha de la aceituna, siempre hay mucha violencia. Los colonos roban la cosecha y atacan a los palestinos. Llevan a cabo auténticos pogromos. Hablo de asesinatos, tiroteos, casas incendiadas o animales muertos. Así que, si viniera gente del extranjero a proteger a esas comunidades, eso obligaría al ejército y, más importante aún, a sus gobiernos a reaccionar. Por supuesto, no queremos obligar a nadie, pero si la gente quiere ayudar, lo mejor que puede hacer es venir e implicarse.

    Amal Ghawi – Puede que la gente nos llame un poco locos por tener esperanza en estos tiempos. Pero nuestro lema en el movimiento es: “donde hay lucha, hay esperanza”. Y no creemos que uno se despierte por la mañana y, de repente, tenga esperanza. Hay que trabajar para hacerla posible.

    Itamar Avneri – A veces la gente pregunta: ¿cómo tienen esperanza y por qué hacen esto? Para mí, este también es un proyecto egoísta. Amo mi país. Amo el paisaje. Amo la lengua hebrea. Pero, si quiero ser libre, todo el mundo debe ser libre en esta tierra. Y, si quiero estar seguro, todo el mundo debe estar seguro. Y ahora mismo no es así.

    Así que todos partimos de nuestros intereses individuales, pero también entendemos que ningún individuo es una isla y que nadie será libre si otras personas de la tierra no son libres. Creo que esta es la idea básica de Standing Together. No lo hacemos por la historia. Ni siquiera lo hacemos por la moral, aunque pensamos que es lo moralmente correcto. Lo hacemos porque queremos vivir en ese futuro que estamos intentando crear.