Una política de cambio: de la condena a los círculos de alianzas

Texto original: “La clave de una política de cambio” (hebreo): https://www.rosamedia.org/episodes/articles/133)

Dov Khenin  ·  7 de diciembre de 2025

Hace diez años, Standing Together era solo una idea. Era el sueño de un pequeño grupo de personas que veía cómo nuestra sociedad se desmoronaba, cómo estaba atrapada en un ciclo de guerras y cómo cobraban fuerza en ella tendencias violentas de racismo, segregación, discriminación y neoliberalismo extremo. La decisión de construir el movimiento surgió de la constatación de que no solo era difícil la situación que nos rodeaba, sino que además carecíamos de herramientas para cambiarla de verdad.

Hoy, después de una década, ya no somos solamente un pequeño grupo con un sueño. Somos un movimiento grande y con peso propio. Incluso en estos dos últimos años terribles hemos conseguido influir en la realidad: mediante las guardias de solidaridad judeoárabes que organizamos inmediatamente después del 7 de octubre y que contribuyeron a evitar un estallido de violencia entre judíos y árabes dentro de Israel; mediante nuestro apoyo a las familias de los rehenes que comprendieron que la única vía para recuperar a sus seres queridos era un acuerdo para poner fin a la guerra, una posición que terminó convirtiéndose en la de una amplia mayoría de la sociedad israelí; y mediante la campaña de recogida de alimentos para Gaza, que ofreció a la sociedad árabe, sometida al silenciamiento y la represión, la oportunidad de expresar una posición humana y política en un espacio seguro y, por eso mismo, movilizó a multitudes.

Incluso en las condiciones más difíciles y complejas hemos conseguido ampliar nuestros círculos e incorporar nuevos aliados a la lucha.

la acción política no puede limitarse a condenar la realidad. Debe aspirar a transformarla

El secreto del éxito reside en la decisión que tomamos desde el principio: no conformarnos con una política de condena, sino practicar una política de cambio. En ocasiones es importante condenar la realidad existente, pero la acción política no puede limitarse a condenarla. Debe aspirar a transformarla. Y esa aspiración exige un análisis lúcido de la realidad, poner de manifiesto las contradicciones y posibilidades que encierra y no ignorar las limitaciones y los desafíos existentes.

La política de condena tiene otra vertiente todavía más problemática: la política de condenar a la población. La política fascista, racista y antidemocrática debe ser condenada y combatida. Pero eso es distinto de condenar y responsabilizar a la población en su conjunto. Aspirar a un cambio democrático exige construir una mayoría y, para construirla, hay que convencer a la gente, no culparla. Una política de cambio se pregunta constantemente: ¿a quién podemos convencer? ¿A quién podemos sumar? ¿Cómo ampliamos los círculos que nos rodean?

Somos un movimiento fuerte, con un amplio grupo de dirigentes y miles de activistas comprometidos. Pero no lo conseguiremos solos. Tenemos que desarrollar nuevos círculos a nuestro alrededor. En el primer círculo, el más cercano a nosotros, trabajaremos para forjar alianzas con todas las fuerzas, comunidades, grupos de protesta y organizaciones que puedan contribuir a construir un «nuevo nosotros» de una izquierda popular judeoárabe que defienda la consecución de la paz, la igualdad y la justicia social y ambiental.

A este primer círculo lo llamamos la corriente morada. Es la alternativa que hoy falta en nuestra vida y en nuestra sociedad: desde el modo en que funcionan las comunidades de vecinos o las asociaciones de barrio hasta la configuración de los consejos locales y los ayuntamientos, los medios de comunicación y la cultura, o el trabajo sindical organizado. La razón por la que construir una corriente sociopolítica nos resulta tan necesario es sencilla: las personas no pueden elegir opciones que ni siquiera se les ofrecen. Y nuestro objetivo es conseguir, junto con otros aliados, que allí donde vayan las personas encuentren la opción de la cooperación y la igualdad, de la justicia social y ambiental y de la búsqueda de la paz.

En el segundo círculo aspiraremos a constituir un «campamento de tiendas», una alianza con otras fuerzas que actúan contra la extrema derecha y los procesos de fascistización, y con otras fuerzas que trabajan, cada una a su manera, por la paz, la democracia y la justicia. Participar en ese «campamento de tiendas» no significa ignorar las diferencias y los desacuerdos, sino ser capaces de actuar conjuntamente frente a los peligros y amenazas que tenemos delante.

En un tercer círculo, todavía más amplio, estableceremos colaboraciones puntuales también con fuerzas, comunidades, movimientos de protesta, grupos y organizaciones que se encuentren fuera de ese «campamento de tiendas», pero con los que coincidamos en cuestiones concretas o en determinadas reivindicaciones específicas. Lo haremos sin necesidad de disimular los desacuerdos allí donde existan, pero sin desaprovechar la oportunidad de crear coaliciones y alianzas amplias.

trabajaremos para forjar alianzas con quienes puedan contribuir a construir un «nuevo nosotros» que defienda la consecución de la paz, la igualdad y la justicia social y ambiental

Participar en círculos amplios de acción no significa borrar nuestra identidad ni nuestra singularidad. Pero una alianza auténtica debe basarse en comprender que nuestros aliados son diferentes de nosotros. Las fuerzas de cambio presentes en la sociedad son, en general, diversas y distintas entre sí. Esa diversidad no debe considerarse un problema ni un obstáculo que haya que superar, y tampoco debemos aspirar a eliminarla para crear uniformidad. El pluralismo entre las fuerzas de cambio es un recurso que podemos aprovechar para conectar con una variedad de grupos sociales.

A pesar de la difícil realidad y de los peligros que tenemos delante, no renunciamos a nuestro sueño de transformar nuestra tierra querida y desdichada en un lugar mejor, en un lugar para todos. Juntos, también lo haremos realidad.

Este artículo está basado en un discurso pronunciado en la asamblea del décimo aniversario del movimiento Standing Together, celebrada en Haifa en diciembre de 2025

Dov Khenin es miembro de la dirección de Standing Together, exdiputado de la Knéset y profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Tel Aviv.

Edición: Tom Alfiya.