Amal Ghawi e Itamar Avneri en conversación con Anne-Lorraine Bujon

Traducción al castellano de la versión en inglés en:  https://fost-france-europe.fr/2026/06/06/esprit-partager-sans-diviser/

La revista Esprit dedica su número de junio a «el futuro por reconstruir» en Palestina. Puede conseguirse un ejemplar de este número especial aquí. Amal Ghawi e Itamar Avneri son miembros de Standing Together.

Revista Esprit – ¿Podríais explicar qué es Standing Together y por qué se fundó hace unos diez años?

Itamar Avneri – Standing Together comenzó en la segunda mitad de 2015, pero cuando cuento la historia suelo empezar en 2011, el año de la llamada “protesta social” en Israel. Fue nuestra versión de la Primavera Árabe, de Occupy Wall Street o del Movimiento 15-M en España. Tomamos prestado un cántico de la plaza Tahrir de El Cairo: «Ash-shaʻb yurīd isqāṭ an-niẓām» («El pueblo quiere que caiga el régimen»). Lo adaptamos como «Ash-shaʻb yurīd al-ʻadāla al-ijtimāʻiyya» en árabe, que en hebreo es «Ha’am doresh tzedek hevrati» («El pueblo quiere justicia social»).

Ayman Odeh, que lo tradujo, es ahora miembro de la Knesset israelí y representante de uno de los partidos árabes de Israel, Hadash. Fue un momento histórico en Israel, porque lo gritábamos en todas partes, tanto en hebreo como en árabe. Y cuando decíamos “el pueblo”, queríamos decir realmente el pueblo: no solo judíos o palestinos, sino todas las personas que vivían en la misma tierra y tenían derecho a las mismas cosas.

Sin embargo, como manifestante, me sentía aislado, a pesar de estar rodeado cada noche por decenas de miles de personas: las manifestaciones estaban completamente desorganizadas. Nadie se me acercó ni me preguntó si quería hacer algo más. Así que, después de unos meses, Benjamin Netanyahu las aplastó. Muchas personas de mi generación abandonaron el país después de aquello.

copyright2011 avivi aharon avivi.org Manifestación en Tel Aviv 27 de agosto de 2011

Intenté encontrar otro camino hacia el activismo y terminé como voluntario en la Knesset, en la oficina de Dov Khenin, una figura destacada de la izquierda israelí. Allí conocí a otras personas que habían participado en la protesta social: algunas palestinas, otras judías, pero todas ciudadanas de Israel. Hablábamos a menudo de que, algún día, tal vez tendríamos otra oportunidad para hacer las cosas mejor.

Por desgracia, en política las oportunidades suelen llegar como crisis. En 2015 estalló una Intifada. Los medios israelíes la llamaron la “Intifada de los cuchillos” o la “Intifada de los lobos solitarios”, porque estaba menos organizada e implicaba más ataques individuales. Fue aterradora tanto para judíos como para palestinos. Había apuñalamientos en las calles, y civiles detenían arbitrariamente a personas, especialmente a mujeres con hiyab, simplemente porque eran vistas como terroristas. Fue espantoso. Y, en medio de todo aquello, Benjamin Netanyahu se dirigió al público y dijo de forma muy tajante: “Me preguntan si viviremos siempre por la espada”. Hizo una pausa y añadió: “La respuesta es sí”. Por supuesto, las palabras de Benjamin Netanyahu fueron horribles. Pero lo que fue aún peor es que casi nadie en el espectro político israelí se atrevió a desafiarlo.

Así que, con ese grupo de activistas que conocí en la Knesset, decidimos que, si nadie iba a darnos esa esperanza desde arriba, tendríamos que construirla desde abajo. El 17 de octubre de 2015 convocamos en Jerusalén una manifestación contra la ocupación titulada “No viviremos por la espada, estaremos juntos”. Así nació el nombre Standing Together. Esperábamos unas 500 personas, pero al final acudieron 3.000. Entonces decidimos organizar más manifestaciones: en Haifa, en el “Triángulo” – una zona predominantemente palestina junto a la Línea Verde -, en el Néguev y luego en Tel Aviv. La gente seguía viniendo. Con las lecciones de 2011 en mente, comprendimos que la movilización por sí sola no bastaba. Necesitábamos crear una organización y desarrollar una visión. Así nació Standing Together.

Desde el 7 de octubre han cambiado dos cosas. Especialmente con el genocidio en Gaza, se nos hizo evidente que poner fin a la ocupación israelí y alcanzar una paz justa israelo-palestina es nuestra misión vital. Eso es lo primero y principal que tenemos que lograr. En segundo lugar, nuestra afiliación se duplicó con creces. Creo que habría sido imposible crear una iniciativa conjunta judeo-palestina como Standing Together después del 7 de octubre. Pero, como la organización ya existía y ya habíamos vivido un periodo de intensa violencia entre judíos y palestinos dentro de Israel durante la guerra de Gaza de 2021, supimos cómo reaccionar y la gente contó con nosotros.

Revista Esprit – A comienzos de 2026 hubo manifestaciones masivas en Tel Aviv. Fueron, hasta la fecha, las mayores protestas que reunieron a ciudadanos árabes y judíos de Israel. Sin embargo, esas manifestaciones no tuvieron aquí, en Francia, demasiada cobertura. ¿Podría contarnos de qué trataban y si cree que constituyen un punto de inflexión importante?

Amal Ghawi – Durante esa protesta, 100.000 palestinos y judíos salieron a las calles de Tel Aviv para exigir a las autoridades que tomaran medidas contra el crimen organizado. Sin embargo, algo de lo que me di cuenta cuando fui a la universidad es que las mismas autoridades que matan a palestinos en Gaza y ocupan Cisjordania intervienen de manera diferente en la vida de los palestinos dentro de Israel. Cada vez más palestinos aquí son víctimas del crimen organizado. En esta comunidad, cada vez más personas caen víctimas del crimen organizado. Aunque pueda parecer un fracaso del Estado o de la policía, para las autoridades no es un fallo sino una característica del sistema que un palestino sea asesinado por otro dentro de Israel. El gobierno está muy satisfecho con ello. Las investigaciones muestran que muchas de las armas utilizadas por la sociedad palestina en Israel proceden del ejército israelí.

Y los medios no informan sobre ello porque estamos hablando de vidas palestinas. Todos hemos visto lo cómplices que han sido los medios desde el 7 de octubre. Para ellos es más fácil decir que hay dos bandos irreconciliables. Pero eso es exactamente lo que Standing Together intenta contradecir. Queremos mostrar que hay otro camino. Que, en realidad, no hay alternativa a una lucha compartida. La historia nos ha mostrado que, cuando opresores y oprimidos comparten la lucha, las posibilidades de victoria son mucho mayores.

Palestinas y judías de Israel se manifiestan en Tel Aviv 31/01/2026. Yonatan Sindel/Flash90. +972 Magazine

Revista Esprit – Usted dijo que, para que la izquierda gane hoy unas elecciones, tendrá que unir fuerzas con los partidos palestinos. Si se cuentan los votos, sencillamente no funciona de otra manera. Por tanto, esta lucha compartida tendrá que traducirse en el plano político si se quiere que haya una posibilidad real de cambio político.

Itamar Avneri – Es cierto, Israel se encamina hacia unas elecciones, aunque nadie sabe exactamente cuándo. La fecha oficial es finales de octubre. Ahora mismo parece que ningún partido conseguirá una mayoría en la Knesset, que es necesaria para formar una coalición y un gobierno. Netanyahu está lejos de volver a obtener una mayoría, igual que los demás partidos judíos. Necesitarán cooperar con partidos que representan a la ciudadanía palestina. El problema es el racismo inherente al ámbito político israelí. Algunos partidos ya han descartado formar una coalición con sus homólogos palestinos, lo que significa que estaremos en un bloqueo hasta unas nuevas elecciones en 2027, y Netanyahu permanecerá en el poder hasta entonces.

La formación de la Lista Conjunta, una coalición de los cuatro principales partidos dirigidos por árabes en Israel, añade otra dimensión a este dilema. Por una parte, concurrir juntos les permite conseguir más escaños en la Knesset y bloquear potencialmente la formación de un gobierno por parte de Netanyahu. Por otra, exige que otros partidos consideren la cooperación con la Lista Conjunta, algo que muchos rechazan. Actualmente, nuestros esfuerzos se centran en fomentar la participación electoral, especialmente dentro de la sociedad palestina en Israel. No solo porque su participación electoral es menor, sino también para convencerlos de que formar una coalición conjunta es lo correcto para el futuro de Palestina e Israel.

Revista Esprit – ¿Cómo dialoga Standing Together con palestinos de Cisjordania o Gaza? ¿Hay tensiones ideológicas en relación con el poder político?

Itamar Avneri – Durante muchos años hemos mantenido conexiones con comunidades, líderes políticos y organizaciones de Cisjordania. En menor medida con Gaza, donde las condiciones son actualmente extremadamente difíciles. Vamos a Cisjordania con bastante frecuencia, pero no organizamos allí a la gente. Eso sería ilegal para nosotros y, además, mucho más importante, muy peligroso para ellos. Por eso vamos solo por invitación, especialmente en los últimos meses, cuando han aumentado los pogromos y los ataques terroristas de colonos y del ejército israelí contra comunidades palestinas.

Nuestro papel es lo que llamamos “presencia protectora”. Israelíes judíos viajan a esas comunidades para solidarizarse con ellas, con el objetivo de rebajar las tensiones o, al menos, obligar al ejército a intervenir cuando los colonos atacan. No siempre funciona, pero a veces marca una diferencia.

En cuanto a la ideología, no tenemos ninguna simpatía ni comprensión hacia Hamás. Sin embargo, sostenemos que bombardear a Hamás hasta hacerlo desaparecer no es la solución. Incluso si aniquilas una ciudad o una región entera, los supervivientes solo emergerán con un odio más profundo. El momento más débil de la historia de Hamás fue durante los años noventa y los Acuerdos de Oslo. Ahora bien, los Acuerdos de Oslo estuvieron lejos de ser perfectos, pero al menos había cierta esperanza y la extrema derecha israelí era muy débil. Así que nuestra forma de combatir esas ideas de Hamás y de la extrema derecha israelí consiste en ofrecer esperanza en la posibilidad de la paz.

Revista Esprit – Al promover figuras como “Capitana Ella”, el gobierno israelí presenta la calidad de vida de los palestinos en Israel como una especie de modelo de convivencia. ¿Hasta qué punto es propaganda y hasta qué punto refleja una realidad?

Amal Ghawi – Quiero empezar diciendo que yo no vivo en el infierno. Solo cuando comenzó la guerra con Irán, en junio de 2025, sentí una amenaza real contra mi vida. Dicho esto, si se observa cualquier aspecto de la vida cotidiana, se ve cómo Israel actúa como un Estado de apartheid hacia sus ciudadanos palestinos. El gobierno ataca a cualquiera que no esté de acuerdo con sus ideas. El espacio democrático se reduce día tras día. En los hospitales israelíes hay un alto porcentaje de médicos palestinos que deben guardar silencio sobre cualquier solidaridad con la población de Gaza, a pesar de la retórica genocida constante de directivos o colegas. Los palestinos también reciben mucha menos financiación para sus escuelas, y más del 50 % de la sociedad palestina en Israel vive en la pobreza.

El 9 de octubre sabía qué escenario me esperaba. Cada vez que algo afecta a la seguridad de Israel, las primeras personas en ser atacadas son las ciudadanas palestinas. Por supuesto, el gobierno puede nombrar a una mujer musulmana como portavoz del ejército, pero eso no es más que blanquear los crímenes que el Estado comete contra los palestinos en Cisjordania, Gaza y dentro de Israel.

Revista Esprit – ¿Tiene Standing Together una visión sobre “vivir juntos”, en alguna forma de coexistencia?

Amal Ghawi – Durante años, Standing Together dijo que aceptaríamos cualquier solución que garantizara dignidad, seguridad, libertad y el fin de la ocupación. Pero también somos un movimiento democrático. Así que, hace dos meses, votamos sobre qué solución creemos que es la mejor dada la realidad a la que nos enfrentamos ahora mismo. Y votamos a favor de una visión de “una patria compartida y dos Estados”. No porque pensemos que palestinos e israelíes no puedan vivir juntos. Pero, después del 7 de octubre y del genocidio, la reconciliación podría llevar generaciones. Así que, como primer paso, lo mejor es tener esos dos Estados en los que todos puedan vivir con dignidad y libertad.

Itamar Avneri – Necesitamos ver la paz como un proceso. Firmar un acuerdo sería solo el comienzo. Después necesitamos reconciliación. La sociedad judía en Israel tiene que afrontar los crímenes que se cometieron en nuestro nombre, y eso es imposible mientras nuestras botas estén sobre el cuello de los palestinos y sigamos ocupando su tierra. Así que requerirá un proceso de sanación, presumiblemente largo, aunque tal vez más corto de lo que pensamos. Y para que ese proceso comience, tenemos que dar a los palestinos su independencia. Pero es muy importante para nosotros decir que no hablamos de separación. Hablamos de una patria compartida, donde reconocemos que todos tenemos una conexión histórica con toda la tierra. Hablamos de fronteras abiertas y de instituciones compartidas. Quizá, al final de este proceso, decidamos vivir juntos. Vemos Standing Together como una especie de máquina del tiempo. Trabajamos juntos como palestinos y judíos, hablamos en árabe y en hebreo y discutimos entre nosotros. Así que sabemos que es posible.

Revista Esprit – Crear un ejemplo mediante la acción, y no solo mediante la teoría, parece muy importante en sus movimientos. También han dicho que son un movimiento por la justicia social. ¿Qué importancia cree que tienen la justicia social, la justicia ambiental y la igualdad de género en la construcción de esta causa común?

Itamar Avneri – Es extremadamente importante. El medio ambiente no es un discurso común en Israel, aunque Oriente Medio se verá gravemente afectado por la crisis climática. En nuestra visión de la justicia ambiental hablamos del sistema sanitario y de los hospitales, del coste de la vida en nuestras ciudades, de la preservación de la tierra agrícola y del fin de la ocupación. Siempre temo el momento en que Itamar Ben Gvir u otro ministro fascista del gobierno israelí empiece a hablar de la crisis ambiental, porque eso significaría que han encontrado otra razón para continuar la ocupación y expulsar a los palestinos. La única forma de afrontar esta crisis es juntos. No solo israelíes y palestinos, sino todas las personas de Oriente Medio. En cierto modo, la crisis climática puede alimentar el proceso de paz. Puede ayudarnos a hablar de intereses compartidos.

Revista Esprit – Están viajando por varios países europeos para presentar Standing Together y participar en debates. ¿Cuál es su percepción de estos debates aquí en Europa? ¿Y cómo ven la relación entre la diáspora judía y la palestina aquí en Francia, o en otros países europeos?

Amal Ghawi – Nos preguntan por esto allí donde vamos. En todos los países europeos, la cuestión de Palestina e Israel es profundamente divisiva. Por eso Standing Together busca apoyos en toda Europa. Pero solo ustedes pueden determinar cuál es la mejor manera de abordar esto dentro de su propia sociedad. ¿Cuál es la perspectiva francesa, especialmente a la luz de la propia historia de colonización de su país? Creo que todo el mundo tiene la responsabilidad de examinar su pasado, reconocer los daños cometidos y preguntarse cómo se conecta esa historia con lo que ocurre hoy.

Itamar Avneri – Queremos que la gente entienda que los dos bandos de este conflicto no son los que presentan los medios. No todos los israelíes respaldan al gobierno fascista de Netanyahu, y no todos los palestinos apoyan a Hamás. Los verdaderos bandos son, de un lado, los belicistas y, del otro, la gente. Por supuesto, yo estoy mucho más seguro y soy mucho más privilegiado que alguien en Gaza o Cisjordania, e Israel es quien ocupa a los palestinos. Por tanto, no hay simetría. Pero, al final, todos compartimos el mismo interés: poner fin a la ocupación y alcanzar la paz.

Antes del 7 de octubre no pensábamos que parte de nuestro trabajo consistiría en venir a Europa y Norteamérica para hablar de Palestina e Israel. El trabajo de base sigue siendo el corazón de nuestra actividad. Pero entendemos que necesitamos movilizar a la comunidad internacional en lugar de esperar a que actúen los gobiernos. El hecho de que mi gobierno esté matando palestinos es completamente contrario a mis intereses y a mi futuro como israelí judío. Necesitamos que otros gobiernos, especialmente en Europa y Estados Unidos, los detengan. Necesitamos sanciones, boicots a ministros y el arresto de Benjamin Netanyahu. Queremos que sus gobiernos hablen directamente a la población israelí y hagan todo lo posible para salvar vidas palestinas y proteger a todas las personas.

Revista Esprit – Una de las acciones más significativas de empoderamiento de la población israelo-palestina fue el convoy humanitario.

Amal Ghawi – En agosto de 2024 pusimos en marcha una campaña de ayuda humanitaria para Gaza. No esperábamos que contribuyera mucha gente, pero al final reunimos casi 400 camiones de ayuda. La mitad entró en Gaza y la otra mitad fue a Cisjordania.

Itamar Avneri – Había una organización de colonos llamada “Tsav 9” (“Orden 9”), llamada así en referencia a la “Orden 8” del ejército israelí, la orden de movilización de emergencia para los reservistas israelíes. Intentaron bloquear la entrada de convoyes humanitarios en Gaza. Así que formamos lo que llamamos la “Guardia Humanitaria” para bloquearlos a ellos. Debido a esta confrontación, la policía tuvo que separar a activistas de izquierda y de derecha para asegurar el paso seguro de los convoyes hacia Gaza.

Revista Esprit – Hay incluso órdenes de arresto contra dos ciudadanas franco-israelíes, Nili Kupfer-Naouri y Rachel Touitou, por “complicidad en genocidio”, porque participaron en bloqueos de la ayuda humanitaria a Gaza. ¿Cree que esa presión jurídica internacional, mediante órdenes de arresto y la Corte Penal Internacional, es útil?

Itamar Avneri – Absolutamente. Es importante y era necesario hacerlo. Se trata de justicia. E incluso si no nos ayuda inmediatamente sobre el terreno, al menos obliga también a los medios israelíes a hablar de lo que está ocurriendo en Gaza. Además, creo que a los israelíes judíos les importa mucho lo que la gente dice de ellos en todo el mundo.

Si los israelíes oyen a líderes mundiales expresar preocupación por las vidas palestinas, pero también por sus propias vidas, y actuar contra el gobierno israelí por esa razón, eso puede tener un efecto beneficioso para el cambio que estamos promoviendo. Por otra parte, las publicaciones sobre acciones legales contra israelíes no tienen ese mismo efecto, aunque, por supuesto, deben seguir llevándose a cabo.

Revista Esprit – ¿Qué pueden hacer las personas de Francia o de Europa para ayudarles a luchar contra la colonización de Cisjordania?

Itamar Avneri – La situación se está volviendo cada vez más peligrosa. El gabinete israelí ha aprobado varias resoluciones que equivalen a una anexión de facto. No solo lo están haciendo por la vía legal, sino que también están creando hechos sobre el terreno. Esto es limpieza étnica. Por eso necesitamos que la comunidad internacional hable de ello; necesitamos un embargo de armas, boicots a los asentamientos y sanciones contra sus líderes. Pero diría que una de las cosas más influyentes que podrían hacer ciudadanos franceses y europeos es venir a Cisjordania y participar en la “Presencia Protectora”. Especialmente durante la cosecha de la aceituna, siempre hay mucha violencia. Los colonos roban la cosecha y atacan a los palestinos. Llevan a cabo auténticos pogromos. Hablo de asesinatos, tiroteos, casas incendiadas o animales muertos. Así que, si viniera gente del extranjero a proteger a esas comunidades, eso obligaría al ejército y, más importante aún, a sus gobiernos a reaccionar. Por supuesto, no queremos obligar a nadie, pero si la gente quiere ayudar, lo mejor que puede hacer es venir e implicarse.

Amal Ghawi – Puede que la gente nos llame un poco locos por tener esperanza en estos tiempos. Pero nuestro lema en el movimiento es: “donde hay lucha, hay esperanza”. Y no creemos que uno se despierte por la mañana y, de repente, tenga esperanza. Hay que trabajar para hacerla posible.

Itamar Avneri – A veces la gente pregunta: ¿cómo tienen esperanza y por qué hacen esto? Para mí, este también es un proyecto egoísta. Amo mi país. Amo el paisaje. Amo la lengua hebrea. Pero, si quiero ser libre, todo el mundo debe ser libre en esta tierra. Y, si quiero estar seguro, todo el mundo debe estar seguro. Y ahora mismo no es así.

Así que todos partimos de nuestros intereses individuales, pero también entendemos que ningún individuo es una isla y que nadie será libre si otras personas de la tierra no son libres. Creo que esta es la idea básica de Standing Together. No lo hacemos por la historia. Ni siquiera lo hacemos por la moral, aunque pensamos que es lo moralmente correcto. Lo hacemos porque queremos vivir en ese futuro que estamos intentando crear.