Category: Desde Israel-Palestina

  • Tras el alto el fuego con Irán y Líbano – Alon Lee Green (traducido)

    Los primeros días de la guerra en Irán.

    Algunos puntos importantes esta mañana, tras el alto el fuego con Irán y Líbano:

    1. Lo primero: este sábado. El terror en Tel Aviv, la destrucción en Haifa, la plaza de París en Jerusalén y decenas de otros puntos del país nos obligan a actuar: salid de casa y manifestaros contra esta guerra sin fin y contra el gobierno de Kahane Chai, que nos abandona a todos y nos arrastra al abismo. Nunca había estado tan claro. Nunca había sido tan urgente.

    2. Lo dijimos desde el primer momento: esta era una guerra falsa. Una guerra planificada contra quienes apenas ocho meses antes se nos presentaban como una “victoria histórica”. Una guerra de la que Netanyahu convenció al mundo entero de que era inevitable y para la que, supuestamente, no había alternativa. No solo ha fracasado: ha dañado gravemente la seguridad de la población israelí y ha empeorado nuestra situación en Oriente Medio y la política en su conjunto.

    3. El precio que hemos pagado es descomunal. Decenas de israelíes muertos, miles de heridos, centenares de viviendas destruidas, un mes y medio en refugios, niños y niñas a quienes se les ha arrebatado el presente y el futuro, negocios hundiéndose, decenas de miles de millones arrancados de forma directa e inmediata a la educación, los servicios sociales, la sanidad y las infraestructuras para alimentar la guerra, y cientos de miles de millones más que esta guerra nos costará en el futuro. Todo ese precio se ha pagado en vano. Civiles asesinados, soldados caídos, una sociedad devastada: todo esto pesa sobre las manos de nuestros dirigentes, que nos condujeron conscientemente por este camino.

    4. Irán y Hezbolá —contra quienes Netanyahu proclamó “victorias absolutas” una y otra vez ante la opinión pública— son quienes han salido reforzados. No es agradable decirlo. Se podrá afirmar que “desmoraliza”. Pero alguien tiene que decir la verdad. Y además, era algo que se sabía de antemano. Los acuerdos que estaban sobre la mesa antes de la guerra —desmantelar la capacidad nuclear iraní, supervisar el programa de misiles balísticos, debilitar el poder de Hezbolá en Líbano— fueron despreciados por el gobierno israelí, que prefirió redoblar los tambores de guerra y empujar a todo Oriente Medio al incendio.


      Y aún más: la negativa sostenida a alcanzar acuerdos diplomáticos duraderos, la demolición del acuerdo nuclear con Irán firmado en 2015 —que impedía de hecho que Irán obtuviera la bomba atómica— y los esfuerzos de Netanyahu por convencer a Estados Unidos de que la guerra era preferible a cualquier acuerdo nos han traído exactamente hasta aquí: a este momento y a este precio. Cuando no hay paz ni acuerdos, lo que llega es la guerra. Y una guerra contra Hezbolá e Irán no es ningún juego.

    5. CISJORDANIA Y GAZA. Hubo un momento, el 28 de febrero de 2026, en que todos los frentes convergieron, y entonces pudimos ver con toda claridad qué significa realmente la guerra eterna: al mismo tiempo estábamos metidos en la segunda guerra con Irán, la cuarta guerra del Líbano, la enésima guerra de Gaza y la guerra del terror judío en Cisjordania. Ese es el horizonte del gobierno extremista. Ese es el rumbo al que nos empuja: una guerra perpetua, siempre en marcha, que los mantiene en el poder, que les permite repetir que no hay alternativa, que no debemos manifestarnos, que tenemos que aceptar el estado de excepción y las leyes de emergencia.


      Bajo la cobertura de la guerra, siguió adelante el golpe policial. Bajo la cobertura de la guerra, colonos asesinaron a 12 palestinos en Cisjordania en actos de terrorismo judío. Bajo la cobertura de la guerra, el gobierno aprobó una ley de pena de muerte para los palestinos. Bajo la cobertura de la guerra, se prohibió a la ciudadanía israelí manifestarse contra la guerra.

      Mantener viva la Guerra Eterna no es solo una “distracción”. Es el objetivo mismo. Empieza con los palestinos, con quienes se niegan a hacer la paz, y se prolonga después hacia todo Oriente Medio.

    6. “¿Y vosotros qué proponéis? Solo sabéis decir lo que rechazáis”. Pues bien: nosotros proponemos la paz. Proponemos otro camino, el de la paz y los acuerdos políticos, que nos permita vivir con seguridad en nuestra tierra y en nuestra región, Oriente Medio. Creemos que la paz puede hacerse no solo con los países vecinos, sino también con los enemigos. Las únicas dos fronteras seguras que ha tenido Israel desde el 7 de octubre son las fronteras con Jordania y Egipto, precisamente porque hicimos la paz con ellos. Egipto fue el enemigo más duro de Israel durante las primeras décadas del Estado. Sus presidentes juraron destruir Israel. Y, sin embargo, cinco años y medio después de la guerra más dura y del trauma nacional más profundo hasta entonces —la guerra del Yom Kippur—, firmamos un acuerdo de paz con Egipto. Devolvimos territorios, desmantelamos asentamientos y obtuvimos paz y seguridad.

      Eso mismo es lo que proponemos hacer con otros enemigos de Oriente Medio. Pero nada de esto será posible si no terminamos con la ocupación, con el control militar sobre millones de palestinos que viven aquí, en esta misma tierra, bajo dominio militar del ejército israelí, sin ciudadanía, sin Estado y sin derechos humanos. Solo una paz israelo-palestina permitirá avanzar hacia una paz regional con todos los países de Oriente Medio. Solo así podremos romper la trampa tendida por el pequeño sector más extremista de la sociedad israelí, por los colonos fanáticos, que no solo destrozan la vida de los palestinos, sino también el futuro de los propios israelíes.

    7. La oposición. Hay que decir unas palabras también sobre la oposición institucional, sobre todos esos partidos: desde Bennett y Lieberman en la derecha hasta Yair Golan en la izquierda. Todos apoyaron esta guerra desde el primer día hasta el alto el fuego temporal alcanzado esta noche. Todos han fracasado. Y lo han hecho de forma clamorosa. Vergonzosa. Ni una sola vez Lapid, Bennett, Golan, Eisenkot y los demás llamaron a poner fin a la guerra. Ni una sola vez dijeron la verdad: que esta era una guerra falsa. Una vez más, cayeron presos de la lógica de que en Israel las guerras no se cuestionan, y acabaron siendo cómplices del engaño a la población.

      Hablamos de dirigentes incapaces de ofrecer una alternativa a la altura del estado de excepción histórico en el que vivimos. Personas que se oponen a Netanyahu como figura, pero que son incapaces de decir con claridad qué camino distinto al suyo debe tomar la sociedad.

      Yair Lapid, jefe de la oposición, pedía todavía ayer bombardear el petróleo y el gas iraníes y atacar la infraestructura civil de 90 millones de iraníes. Sigue convencido de que su papel consiste en empujar al gobierno aún más a la derecha, como si la competición consistiera en ver quién logra parecer más Smotrich que Smotrich. El fracaso de él y de sus aliados en la oposición, de Bennett a Golan, quedará inscrito en las páginas de la historia como una de las razones por las que hemos llegado hasta aquí.

    Por eso os llamo, a ti y a ti, a levantaros, a salir, a sumaros a la lucha contra la guerra eterna y contra el gobierno de la muerte. Nos vemos este fin de semana en Rehovot. Esta vez no tendrán ninguna excusa para dispersarnos.

    Post original: https://www.facebook.com/alonlee/posts/pfbid02CbposSgJNoRegCnkM4GHMkEmUmJJGMEnyRVn5AiiB3RSrBQb12QifZnUX2AN6fdzl